Ahora que tanto se habla de plurinacionalidad (la eterna polémica), al fin y al cabo, cada cual es libre de creer, o no, en la existencia de naciones. Tal vez, nuestra diversidad regional atestigüe una fortaleza: la globalización económica no nos ha homogeneizado. Con todo, no nos engañemos, muy probablemente revele, también, una preocupante debilidad: la falta de vertebración. Ciertamente, lo que sí goza de una presencia menos cuestionable es el Estado. Y, precisamente, en este contexto, se distinguen varias modalidades de nacionalismos. A grandes rasgos, y bajo mi perspectiva, de un ...