Este mundo de fuerza y violencia no es, no puede ser un mundo a–orado o ensalzado en los versos de Julio Mart’nez Mesanza, que pasan por belicistas. Si nos detenemos un poco ante ellos, veremos, junto al desprecio de la especulaci—n racionalista (que es, sobre todo, el desprecio por la soberbia humana, sus utop’as, su orgullo y sus torres), veremos, digo, la terrible verdad de que esa ley de la fuerza y la materia no es la del vitalista que invoca la acci—n o la de un quijote caballeresco: esa ley preside estos versos no porque sea la suya, la de ellos, sino porque es la nuestra....