Hay grandes encuentros que ocurren a distancia. La improbable reunión de Roberto Gómez Junco y Don Celedonio Junco de la Vega, el bisabuelo poeta al que nunca conoció, es uno de ellos. Y, no obstante, los parecidos y las afinidades entre estos dos hombres de tiempos diferentes se afianzan con la lectura de cada página. Algo, que va mucho más allá de los lazos de sangre, les une inconfundiblemente. También podría parecer una paradoja hilar el deporte y las letras en una misma trama. Pero el autor, ex jugador de futbol profesional, reconocido analista de este deporte y amante declarado...