A todos aquellos portadores de ”espíritu aventurero", no existe aventura más apasionante que la búsqueda De Dios. Creo que la fe es la posesión más grande que se puede tener en este mundo. La poesía ha sido, para mi, una apertura del alma ante el ruido que produce la razón, estimable colaboradora, pero tan limitada en los temas que inquietan más al hombre (la muerte, el tiempo, el dolor, la nada, la trascendencia, el infinito, el amor, la fe). La fe es ese salvavidas, en el oscuro océano del temor humano. El cuerpo se le queda escaso al alma, cuando el amor es excesivo y le quiere...