El tiempo que fue

Como dice el pequeño prólogo que reza al inicio de El tiempo que fue: “Escribir un libro, plantar un árbol, tener un hijo; vaya lo parco, por lo prolijo”, observé que en lo de árboles e hijos podía dar por generosamente cumplido mi meta vital, y que, sin embargo, lo de escribir un libro- más por falta de tiempo que por interés y tema que tratar- había quedado un poco rezagado e iba ya siendo hora de recopilar algunas de las notas y peripecias sobre este circo ambulante que es la vida. Para ello consideré como medio más ameno y oportuno el hacerlo a través de algunos poemas,...


























































