Un antiguo refrán afirma que "cuando llueve todos se mojan". El simpático gato que protagoniza esta historia lo sabe y por eso no está dispuesto a permanecer en la calle en mitad de la tormenta. Como es muy astuto, decide pedir refugio en un cómodo, cálido y elegante hotel. El gerente acepta al recién llegado, pero le exige que tiene que partir en cuanto pase el mal tiempo. El gato acepta y comienza a recorrer los confortables ambientes y salones del hotel. Además, para su suerte, la lluvia continúa y puede seguir disfrutando de todo este lujo con gran tranquilidad. Sin embargo, el...