En ocasiones, nos encontramos con personas que han perdido cierta ilusión a la hora de recorrer el camino de su llamada, emprendido, quizá, hace muchos años. Esa luz que ilumina el camino, la senda, la singladura de la propia vida y la vida de muchos otros, puede, a veces, desdibujarse en el transcurso del viaje. Así como en las ascensiones a los grandes ochomiles se requiere de una preparación minuciosa y un campo base que nos sirva de hogar y refugio para reponer fuerzas, en el camino de la vocación también necesitamos aclimatarnos y recargar el ánimo para reiniciar la ascensión,...