En el siglo XVIII, y sin que ello signifique el abandono del barroco, como hemos visto, se inicia un movimiento de vuelta a la antigüedad que va a perdurar en los comienzos del siglo XIX. A ello van a contribuir los descubrimientos arqueológicos de Pompeya y Herculano, y los trabajos de los alemanes J. J. Winckelman (m.1768), arqueólogo que propulsó las investigaciones científicas, y del teórico G. E. Lessing (m.1781), autor del Laocoonte. Este movimiento se inscribe en el marco de cientifismo y racionalismo del XVIII, siglo en que la «razón» se situó frente a la religiosidad...