La maldición de Jacinta Pichimahuida

“La noche anterior se había encerrado a solas con su hijo para explicarle que su destino estaba en juego en el primer encuentro con el Autor. Santa Cruz tenía que recordarlo por sobre el resto. Ella iba a encargarse de que lo mirara; quedaba en él lograr que lo viera. Pepino no se animó a preguntar cuál era la diferencia. No durmió en toda la noche...” A pesar de los diversos esfuerzos de su madre, Pepino no pasó de ser un extra suplente de Señorita maestra. El programa que se había convertido en una esperanza, la de una televisión que educara y entretuviera al mismo tiempo, fue ...
